Norma Salazar
Las comunicaciones instantáneas y la interdependencia
económica han transformado el problema hasta hace poco aislado de la
inmigración en una realidad universal, definitiva y omnipresente para el siglo
XXI.
Carlos Fuentes
Inmigración en México no es un fenómeno contemporáneo, a lo
largo de tres siglos que sucedieron desde la conquista en el siglo XVI hasta la
guerra de independencia, en los principios del siglo XIX empezaron los primeros
flujos inmigratorios hacia los territorios que hoy conforman México. En ese
tiempo inmigrantes españoles llegaron como conquistadores posteriormente como
misioneros, encomenderos, colonizadores, aunado a este proceso el
desplazamiento y migración internos de la población indígena ubicaron una transformación
nueva, una patria que hoy conocemos como la nación mexicana. La inmigración en
México no ha tenido un impacto cuantioso entre la población total en
comparación con otros países pero sí ha tenido un incremento considerable en la
población extranjera desde que México se consolidó como nación independiente.
Motivos disímiles, posición geográfica y de tránsito,
social, económica, culturales, etcétera se ha dado la permanencia de estos
extranjeros en todo el territorio. No olvidemos que México no ha averiguado
históricamente la inmigración masiva, sino que ha focalizado una inmigración
más selectiva a la que se suma una vieja tradición de refugio político por
persecución religiosa o ideológica por lo que en México residen intelectuales,
científicos, empresarios y artistas llegados de otras naciones y que han
aportado mucho a nuestro país en diversos campos: educativo, político,
científico, artístico, económico y deportivo.
Analicemos en el ámbito de los tópicos literarios los
desplazamientos suelen examinarse como metáforas de una búsqueda para la
riqueza del relato, esta búsqueda metafísica con su transformación en materia
de un itinerario narrativo. Encontramos muchos libros que atañen a ciertos
temas de la inmigración, uno de esos títulos que nos ocupa es Travesías,
catorce inmigrantes en México (Editorial Norma) de Eva y Norma Muñoz Ledo, un
libro de preguntas y respuestas que al transcribirlo —a cuatro manos—, leemos o
mejor dicho recorremos el tiempo-motivo entre sus historias; anécdotas, avatares,
incertidumbres, alegrías y fe entre otras vertientes del ¿Cómo?, ¿Por qué
escogieron este país, como una segunda patria?
Hoy en día es común que futbolistas y algunos deportistas de
otras especialidades se nacionalicen, radiquen en los países en donde se les
facilitan oportunidades de su disciplina profesional o entrenamiento, esto es
muy frecuente en México sobre todo con practicantes que han destacado en el
atletismo en su mayoría procedente de Kenia. Ejemplo de ello la entrevista a
cargo de Eva Muñoz Ledo a Julius Keter, maratonista, 20 de octubre de 1988,
fecha de llegada a México noviembre de 2008. “Julius ha sido durante cinco años
el ganador del Medio Maratón del Día del Padre en la Ciudad de México y por
seis años el del Medio Maratón de Guadalajara (de veintiún kilómetros). Los
maratonistas deben capitalizar, en el amplio sentido de la palabra, los premios
que puedan ganar antes de los cuarenta años y Keter tiene ya la mira puesta en
la siguiente meta, pues un maratón como el de Dubái, por ejemplo, otorga al
primer lugar un premio de doscientos mil dólares, más un bono de cien mil
dólares si rompe un récord. Hasta ahora, Julius ha corrido principalmente en
América”. México en el siglo XXI, no sólo es seductor por su clima, cultura y
el bajo costo de vida para los jubilados de países desarrollados o para
aquellos inmigrantes que deciden emprender grandes negocios a causa de una
cuantiosa población de consumidores nacionales, una muestra es el empresario
Miquel Farré, carpintero español, 18 de diciembre de 1932, fecha de llegada a
México marzo de 1949. Pregunta Norma Muñoz Ledo: “—¿Usted quí le dio a
México?”. Miquel, con sonrisa franca contesta: “—Mi trabajo, carpinteros que
aprendieron conmigo y ahora tienen su taller y les ha ido bien, porque lo que salió
no fue sólo mío, fue de todos… hubo una escuela, muy chica, pero con buenos
operarios, gente que trabajaba muy bien la madera. Mi papá hizo varias máquinas
que luego se copiaron. Hicimos el estilo de muebles que se llamó Farré y,
cuando se abrieron las tiendas, otras mueblerías lo imitaron. Además está todo
el trabajo que queda para ser apreciado por muchos: el restaurante de la torre
Latinoamericana; todo el trabajo de carpintería —incluyendo el hermoso
encasetonado— del edificio La Esmeralda, en Isabel la Católica; las bancas de
la iglesia de Tlatelolco y las de la Catedral de Zacatecas…, además de hacer
muebles para muchas casas de políticos cuyos nombres todavía suenan y resuenan:
Pero ésos, por favor, no los pongas en tu libro…”.
Por otro lado, existe otra realidad que no se puede
encubrir, se han dado otros fenómenos sociales que obligan a los extranjeros a
internarse en México de manera ilegal, el avance de centroamericanos,
sudamericanos, asiáticos y caribeños con la intención de llegar a Estados
Unidos. También es la causa de otras preocupaciones de orden; el trato de
blancas con jóvenes del Caribe, Sudamérica, la explotación laboral de población
extranjera flotante en campos de cultivo y zonas turísticas. Debido al alto
grado de corrupción e impunidad las instituciones como la ONU, Derechos
Humanos, CEPAL, entre otras, están pendientes en lo que acontece en el
territorio mexicano en materia de migración y violación al libre tránsito como
un derecho. Termino con esta breve historia: Ana Enamorado, luchadora social
hondureña, 27 de julio de 1971, fecha de llegada a México 11 de octubre de
2012. Por Norma Muñoz Ledo. Cita Ana: “México es un cementerio de migrantes”.
“Nadie emigra porque quiere”, inicia Ana. “No es lo mismo estar en tu país, que
ya conoces; no es nada fácil estar de migrante. Es muy fuerte. El motivo de
estar aquí es que estoy buscando a mi hijo, que está desaparecido”.
Catorce historias que conforman este libro de Eva y Norma
Muñoz Ledo nos exponen su posición que ofrecen de existencia como inmigrantes,
Ellos (as) protagonistas que sienten la necesidad de compartir la nostalgia por
la tierra natal y para subrayar a menudo, mencionan la cantidad de años que
llevan en el extranjero. Su nostalgia los lleva a una idealización del país de
origen, ellas y ellos creen una reintegración fácil tras el retorno, como
escribiera Sami Naïr “Emigrar es desaparecer para después renacer. Inmigrar es
renacer para no desaparecer nunca más”.
Fuente: http://www.siempre.com.mx/2015/11/travesias-catorce-inmigrantes-en-mexico/
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